martes, 16 de julio de 2013

EN LA MUERTE DEL COMANDANTE CORONEL CARLOS RODRÍGUEZ TODO FALLO / VENEZUELA

EN LA MUERTE DEL COMANDANTE CORONEL CARLOS RODRÍGUEZ TODO FALLO / VENEZUELA

Reportaje de Javier Brassesco
Continuando el proceso de publicación iniciado por Nuestro Administrador por Venezuela (Guayana) Karl Sonny, con relación a la lamentable muerte del Comandante Coronel Carlos Rodríguez del Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital (Caracas-Venezuela) publicamos el siguiente reportaje: 


– DOMINGO, 14 DE JULIO DE 2013

DEJO EN EVIDENCIA FALLAS DE ÉTICA Y DEL SISTEMA DE SALUD

EL UNIVERSAL, domingo 14 de julio de 2013

El caso del teniente coronel de los bomberos Carlos Rodríguez dejó al desnudo no solo un sistema de salud colapsado e ineficiente sino también graves faltas éticas y de humanidad.

Todas las instituciones involucradas intentan sacudirse la culpa: en la Policlínica La Arboleda aseguran que lo estabilizaron antes de negarle el acceso por un seguro que nunca se activó, el Gobierno de Distrito Capital asegura que el seguro estaba activo, el diario oficialista Ciudad CCS llegó a publicar que Rodríguez llegó sin signos vitales al Pérez Carreño (aunque luego tuvo que desdecirse, pues esa versión contraría todas las demás, incluyendo a sus compañeros y familiares) de modo de exculpar a un hospital público en donde el bombero fue recibido por un residente de primer año y pasó siete horas antes de que alguien lo subiera a quirófano, los directivos del cuerpo de bomberos, que ese día no lograron que uno de los suyos fuera atendido debidamente, se niegan a hablar con los medios y según una versión declararon en Fiscalía que la responsabilidad recaía sobre todo en la clínica. Lo único cierto es que el bombero Carlos Rodríguez falleció el sábado 6 de julio hacia las cinco de la tarde.

Su muerte revolvió muchos temas que siguen pendientes, y que atañen no solo al sistema de salud pública sino a la ética ciudadana: la persona que lo arrolla se da a la fuga, quien notifica la emergencia (al parecer un indigente de la zona) se roba su celular y su radio, los primeros auxilios llegan pero la ambulancia se tardaría poco más de una hora, no es aceptado en la clínica por un problema administrativo a pesar de que se trata de un bombero uniformado del principal cuerpo de la ciudad, en el Pérez Carreño el doctor de guardia y los residentes de segundo y tercer año están realizado cirugías electivas y lo recibe un residente de primer año poco después de las ocho de la mañana, otro residente de cirugía plástica es el que se da cuenta, a las 3:00 p.m. que el bombero está a punto de entrar en paro y solo entonces lo suben a quirófano, y su muerte es anunciada a las 5:30 p.m., al parecer por una lesión arterial a nivel de la pelvis.

En torno a toda esta cadena de desatenciones se plantea además un problema deontológico: ¿Puede una clínica negarse a atender por emergencia a un paciente cuya vida está en evidente riesgo? ¿Pueden las clínicas, desde el punto de vista financiero, atender todas las emergencias que se presenten?

La atención de un caso como el de Rodríguez, con cinco fracturas, hubiera sido costosísima, pues el paciente debía entrar directo a cirugía y luego ser tratado por varios especialistas en días de hospitalización y fisioterapia.

Tanto el presidente de la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales Hipólito García como el exministro de Salud José Félix Oletta y la directora del Centro Nacional de Bioética, Isis Nézer de Landaeta, coinciden: la obligación de cualquier centro es atender las emergencias y estabilizar los signos vitales de cualquier paciente. Eso no puede supeditarse a trámites administrativos.

En la clínica La Arboleda aducen que lo estabilizaron, le cambiaron la vía intravenosa y le dieron analgésicos, y recuerdan que murió al menos siete horas después de salir de allí. En cualquier caso, la obligación de cualquier clínica de estabilizar a pacientes cuya vida esté en riesgo no debería ser jamás una coartada para que el Estado descuide su red hospitalaria.

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