miércoles, 2 de marzo de 2011

HÉROES ANÓNIMOS....


Héroe salvó a 20 personas y en Dichato nunca le dieron las gracias.

“A un año del terremoto, yo creo que la gente de Dichato es malagradecida con letras mayúsculas”, lamenta apenado el leñador Juan Garrido (61), conocido en Dichato como “El Bombero Loco”.
Al hombrón, apodado así porque a las emergencias acudía a caballo y no en el carro bomba con sus colegas, deberían haberle hecho un monumento, pero en vez de eso algunos habitantes del balneario de la Región del Biobío lo tratan de orate y lo palanquean.
“He sufrido mucho por la hostilidad de alguna gente”, comenta Garrido, quien nunca hizo pública su ayuda porque quería pasar piola, hasta que uno de sus rescatados le contó a la prensa la tremenda hazaña del héroe.
“Yo no me cachiporreo. Si la puedo hacer, la hago”, explicó el leñador, a quien los 7 dichatinos que salvó del agua con su lazo nunca le han dado las gracias.
“Me han venido a ver personas de Santiago, de Chillán y Valdivia para agradecerme y darme alguna ayuda. Yo no la quería recibir, pero insistieron, se emocionaron y yo me emocioné con ellos. Incluso viajó un visitante desde España para darme las gracias”, explicó.
VALENTÍA
Cuando se salió el mar en Dichato, Juan escuchó los llamados de la gente, tomó a su caballo “Tata” y salió a ayudar. “Eran gritos de ahogados, que suenan distinto a otros gritos”, precisó.
Al avanzar hacia la costa, el “Tata” a veces no tocaba fondo, por lo que se iba nadando, mientras que “El Bombero Loco” levantaba personas a puro pulso.
Cerca de las 8.30 horas, Garrido empezó a usar su lazo para rescatar gente. “Las fuerzas de las manos ya no me daban. Pedía ayuda y las personas se quedaban de brazos cruzados”, lamentó.
“Yo creo que terminé como a las 9. Debo haber sacado como a 20 personas en total”, recordó Juan.
“Aquí en Dichato me tratan de ‘hueón loco’, pero incluso algunos se tomaban para la risa que el mar se llevara las casas y gritaban ‘cagó esta vieja tal por cual’. Deben haber estado drogados para reaccionar así”, reflexionó.
Ahora Garrido quiere puro salir de vacaciones y olvidarse un rato del pueblo, porque los recuerdos lo tienen destrozado.
“Sueño seguido con los cuerpos que rescaté y a mitad de camino notaba que estaban muertos, partidos por la mitad. Los tenía que botar ahí mismo, para ir a buscar a alguien vivo”, relató con lágrimas de angustia.
“Duermo mal y me aparecen cosas en los sueños. La salud tampoco está buena. Mientras estuve en el agua tragué aceite, bencina, mucha mugre, y ahora me siento sin fuerzas, con muchos achaques”, detalló.
“Si yo hubiera visto con luz, no me meto al agua. Lo hice porque estaba oscuro y no noté la magnitud del desastre”, confesó Juan con una honestidad solo comparable a su increíble valor.
A POLIS DE ILOCA LOS TAPAN A ABRAZOS CADA VEZ QUE LOS VEN
El cabo primero Fabián Garrido (36) y el carabinero Cristian Méndez (23), de la Tenencia Iloca, recorrieron en sus patrullas la localidad y, gracias a sus oportunos anuncios por los megáfonos de los carros policiales, salvaron a los porfiados que no querían apretar cachete tras el terremoto.
“La gente tenía conciencia que había que arrancar a las zonas más altas, pero al escucharnos confirmaron su impresión, la ratificaron”, explicó Méndez.
“Tuvimos que tomar en brazos a una pareja de abuelitos que no querían abandonar su casa, que nos decían que querían morir ahí, porque pensaban que se acababa el mundo”, recordó Garrido.
A diferencia de lo que le pasó al “Bombero Loco”, a los polis de Iloca todavía les agradecen y algunas familias los tapan a abrazos de cariño cada vez que se los topan en las calles del balneario. Gracias a su escurrida, ahí no falleció nadie víctima del tsunami.

P.D. No se porque me recuerda a aquellos políticos que llegan a hacerse fotos con los bomberos después de un evento....J.R.R.

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