lunes, 3 de diciembre de 2012

El Centro Civico (II)


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Incendio Centro Cívico: seis años sin culpables

Un monumento a la desidia parece erigirse en pleno centro de la ciudad. Este domingo 2 de diciembre de 2012 se cumplieron seis años de la quema de la Torre B del Centro Cívico San Cristóbal, sin que se haya dado la recuperación total de este ícono de la capital tachirense y mucho menos se ha determinado quién o quiénes son los responsables de este incendio “INTENCIONAL”, como lo determinó el Cuerpo de Bomberos de la ciudad, de acuerdo al informe que reposa en el Consejo Legislativo del Estado Táchira, una de las instituciones que enfrentó pérdidas totales tras el paso del fuego voraz por sus oficinas.
  • Textos: Jhoana Suárez y Elizabeth Montoya
  • Fotos: Carlos Galvis, Javier Martínez y Jorge Ramírez

A las puertas de las presidenciales

Un día antes de las elecciones presidenciales de 2006 -entre Hugo Chávez y Manuel Rosales, en las que resultó reelecto el primero-, alrededor de la 1 y media de la tarde, inició el voraz incendio que prácticamente acabó con toda la Torre B del Centro Cívico de San Cristóbal.

A las puertas de las presidenciales

Un día antes de las elecciones presidenciales de 2006 -entre Hugo Chávez y Manuel Rosales, en las que resultó reelecto el primero-, alrededor de la 1 y media de la tarde, inició el voraz incendio que prácticamente acabó con toda la Torre B del Centro Cívico de San Cristóbal.
El Cuerpo de Bomberos de San Cristóbal recibió el reporte del incendio a las 2:00 p.m. luego de que les avisara uno de los vigilantes de la torre, quien aseguró ya había pasado un tiempo antes de darse cuenta de que salía humo de una de las oficinas del cuerpo legislativo.
El Sargento 1ero. Johengry Martínez, jefe del área de Investigaciones y Siniestros, señala que justo estaba en las inmediaciones del centro, sacando dinero de un cajero, cuando su esposa le dice que se estaba quemando el Centro Cívico. Su primera impresión fue que seguro era humo de algún caucho encendido en alguna protesta, pues el tiempo antes de las elecciones estuvo muy movido en este sentido.Sin embargo, al acercarse vio efectivamente la columna de humo saliendo de una de las torres.
--Allí llegamos todos, los que estábamos de guardia y los que estábamos libres. Todos nos abocamos a combatir el incendio de tamañas proporciones. Duramos seis horas aproximadamente; de las cuales unas dos horas y media se sofocó el fuego como tal y las otras cuatro se practicaron las labores de refrescamiento y remoción para que el incendio no se volviera a generar--, explicó.
Alrededor de 120 bomberos participaron en la extinción del fuego, utilizando un aproximado de 500 mil litros de agua. Incluso participó el personal que estaba fuera de servicio por vacaciones, cambio de guardia, etc. Todos se abocaron a combatir el monstruo incandescente que devoraba este ícono de la capital tachirense. Morillo asegura que incluso llegaron todos los bomberos Córdoba, Junín y Andrés Bello, que sumaban en total alrededor de 30 hombres más que colaboraron con esta lucha contra las llamas. También llegaron 20 bomberos de Cúcuta con dos camiones de combate y 10 bomberos aeronáuticos del aeropuerto de Santo Domingo.

Todo falló

El Sargento Ayudante (B) Oscar Alexander Morillo, afirmó que todas las medidas de prevención de incendios fallaron en este incidente del Centro Cívico.
Poco tiempo antes del incendio, los bomberos habían realizado una inspección general de la estructura y había determinado que en la Torre A y B habían fallas en el sistema de prevención: estaba fuera de servicio el sistema automático de detección de incendio y alarmas, faltaba mantenimiento del sistema de extinción fijo con medio de impulsión propia, había presencia de instalaciones eléctricas al descubierto e improvisadas, habían obstáculos en las vías de escape, etc.
Al momento del incendio las bombas del sistema de extinción fijo no estaban, no servía la planta eléctrica auxiliar para los ascensores de bomberos, por lo cual se tuvo que subir y bajar escaleras en gran cantidad de oportunidades para efectuar las labores de sofocación; los extintores brillaron por su ausencia, las lámparas de iluminación de emergencia en pasillos no funcionaron. La mayoría de las puertas de acceso y evacuación de la torre, para el momento del incendio estaban con candados, y los bomberos debieron violentarlas para poder ingresar.

Fue impactante

Para el bombero Jorge Ramírez, el incendio del Centro Cívico fue impactante precisamente por tratarse del Centro Cívico, que es un elemento simbólico de la ciudad.
--Uno nunca piensa que eso pueda ocurrir, pero ocurre. Yo me entero del incendio porque un hijo mío estaba en el centro, y me llama a la casa y me dice que se está quemando el Centro Cívico. Yo le dije ‘deje la echadera de broma, póngase serio’, y el me respondió ‘no, en serio, sale mucha candela”. Agarro la cámara, prendo la moto y bajando calle 9, veo la columna de humo. Siempre que un edificio se quema, pueden peligrar vidas humanas, y siendo el Centro Cívico un sitio de bastante concentración de público, uno se imagina otros incendios con gente lanzándose por las ventanas, y lo más desagradable, tener que sacar cadáveres calcinados. Por fortuna no fue así--.
Señala que los afectados sólo fueron bomberos, quienes debieron ser atendidos de emergencia tras sufrir deshidratación por estar mucho tiempo laborando, e inhalando gases tóxicos, que en muchos causan estados de alucinación. “Tenemos que estar pendientes porque a veces nuestros compañeros pueden empezar a decir incoherencias por efecto de los vapores”, indica.

Sin agua

A mitad de las labores de sofocamiento fue cuando se quedaron sin agua. Oscar Morillo señala que se les agota el suministro de los camiones cisterna, y cuando acuden al hidrante que se encuentra a una cuadra del edificio, en la calle 9 –frente al Lido- no tiene agua.
“Alguna persona, por alguna razón, cortó el agua del sector, por qué no sé. Entonces sube un oficial a la planta La Bermeja, en Pirineos, y solicita la colaboración para llenar rápidamente y pide que baje una cuadrilla para habilitar las llaves de paso de los hidrantes, pero nunca llegó la comisión. Los camiones cisternas estuvieron yendo y viniendo, escoltados por Tránsito y la policía en un recorrido ida y vuelta al centro de aproximadamente 12 kilómetros, aunque se llenaba rápido porque se activaron las cuatro bocas de llenado de la planta”, explicó.

Más de 2500 ºC

Oscar Morillo señaló que en un momento apareció un termógrafo de la nada –“nadie sabe quién lo llevó pero allí estaba”-, y que llegó a registrar aproximadamente 5000 grados Fahrenheit, del calor que expedían las llamas, es decir, entre 2500 a 3000 grados centígrados.
Con tales temperaturas, era para que se hubiera fundido el hormigón y el edificio se desplomara. “No quiero ni imaginar la matanza de bomberos si la torre se llega a desplomar, pero el edificio estaba muy bien construido, con material de primera, y el hecho de que el revestimiento decorativo del edificio no fuera de bloque sino de fibra de vidrio y policarbonato, permitió que éste se derritiera rápidamente y entrara gran cantidad de aire, porque sólo habían paredes internas, evitando que se concentrara tanto calor al interior de la estructura, aunque precisamente el oxígeno avivó las llamas y dio lugar a que se propagara el incendio más rápido hacia las otras plantas”, afirmó.
Según Morillo, a estas altas temperaturas quienes trabajaban sofocando las llamas, a pesar de tener el respectivo traje de protección y casco de protección, sentían “como que se nos cocinaban los ojos”.

El mito

Hasta hoy día algunas personas manejan la tesis de que el incendio finalmente se extinguió con la ayuda del Cuerpo de Bomberos de Norte de Santander. Sin embargo, el comandante de los Bomberos de San Cristóbal, Cnel Giovanny es claro: el incendio ya se había sofocado cuando ellos llegaron.
--La gente creía que el camión escalera que había en el lugar era de los bomberos de Cúcuta, y hasta llegaron a decir que si no hubiera sido por ellos no se habría controlado el fuego. Esta es la fecha y el cuerpo de bomberos de Cúcuta no tiene un camión escalera. La verdad es que éramos nosotros, utilizando un camión escalera que nos prestó Francisco Branger pues él tiene varios carros antiguos en un depósito de La Concordia. Por supuesto que agradecimos esa ayuda porque con los carros de combate que tenemos nos resultaba difícil combatir un incendio a tal altura--, afirmó.
En este sentido, Morillo destaca que fue vital también la ayuda tanto de los bomberos de Norte de Santander como del cuerpo aeronáutico “Francisco Miranda” del aeropuerto de Santo Domingo, pues luego de dos horas que duraron para sofocar las llamas, subiendo y bajando escaleras –los ascensores de emergencia no funcionaron-, los efectivos bomberiles capitalinos ya no daban para más, y este grupo de apoyo sirvió de relevo para las labores de de refrescamiento y remoción que se extendió por más de cuatro horas.
  

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