martes, 10 de diciembre de 2013

El “policía modelo” de Venezuela malvive sin ningún tipo de ayuda oficial

Reportajes y Especiales - 9 diciembre, 2013 | 11:40 AM


apascacio mataUn trabajo realizado por el diario El Universal muestra a uno de los uniformados más importantes del gremio policial en la historia venezolana viviendo en terribles condiciones físicas y sin el apoyo de la institución pública, la que un día sirvió con la más alta muestra de responsabilidad y moral.
El que una vez fue el “policía modelo” de la policía Metropolitana de Caracas vive hoy sin piernas, casi sin voz y sin ninguna ayuda oficial, Apascacio Mata pasa sus últimos días olvidado en un humilde apartamento del 23 de Enero en Caracas.
En esta triste condición termina sus días quien en 32 años de servicio en la Policía Metropolitana (1964-1996), se convirtiera en el policía modelo, en el ejemplo viviente que se ponía a los nuevos funcionarios.
Más de la mitad de sus años de servicio los pasó dirigiendo el tránsito en la esquina de Sociedad, con una corrección tal que incluso una vez, en 1980, detuvo a la caravana presidencial porque se había comido un semáforo. Tras discutir con uno de los escoltas, el Presidente Luis Herrera Campíns se bajó del vehículo y no solo le dio la razón sino que lo invitó a almorzar en Miraflores. Era la primera vez que este barloventeño (nacido en La Maroma, Panaquire, en 1940) comía cordero.
Ya para entonces era casi una leyenda, pues en 1977 había sido invitado a la propia Casa Blanca para que dictase en Washington charlas de estrategia policial, y en 1979 la recién electa Miss Universo, Maritza Sayalero, lo pidió como su escolta personal.
Hoy tiene en su casa más de cuarenta condecoraciones, pero entre todas hay una que guarda con especial cariño, la réplica de la chapa que utilizó toda su vida con un número (0983) que la Policía Metropolitana retiró a petición suya.
Apascacio Mata junto a la Miss Maritza Zayalero (Foto: La Venezuela Inmortal)
Apascacio Mata junto a la Miss Maritza Zayalero
(Foto: La Venezuela Inmortal)
Y en el patio de su edificio está también la moto (una Yamaha 650) que usó siempre, hoy absolutamente inservible. Pero jamás pensó en venderla: esa moto, dice, es parte de él.
Hay una fecha, el 12 de noviembre, que año tras año es para él tan personal como su propio cumpleaños, aunque ciertamente no es motivo de festejos: el 12 de noviembre de 1996 fue el día de su jubilación, el más triste de su vida, pues ese uniforme azul lo había sido todo. Pero no pataleó ni intentó conseguir una prórroga, simplemente se hizo a un lado, cumpliendo las normas como siempre había hecho.
Desde entonces su vida parece haberse torcido: menos de un año después se vio involucrado en un accidente y en el hospital de Lídice debieron amputarle una pierna. Años después debieron amputarle la otra y en 2005 sufrió un ACV. Desde hace dos años sus cuerdas vocales empezaron a resentirse de tanto cigarrillo y hoy apenas le queda un hilo de voz.
Ya parece estar más allá del bien y del mal, y cuando le comentamos que uno de los candidatos a la alcaldía Libertador dijo que crearía la escuela de tránsito Apascacio Mata, él lo único que alcanza a decir es, levantando las manos y encogiéndose de hombros: “A mí no me dijeron nada”.
Y aunque en su casa tiene colgados varios reconocimientos que le fueron entregados luego de su retiro (como la barra honor al Mérito, que tiene la firma del entonces comisario jefe de la PM, Luis Corona Pimentel), nunca le hicieron ningún homenaje público.
Como cuenta Juan Manuel, uno de sus cuatro hijos, desde que dejó la PM su vida ha sido una carrera de obstáculos, y su familia ha tenido que estar apelando continuamente a la compasión para conseguirle cualquier ayuda, sean pañales o una silla de ruedas.
Pero lo dicho: Apascacio nunca se ha quejado de nada, ni siquiera de la ingratitud de una ciudad que lo olvidó.
(Vía El Universal)

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